transformación digital de las empresas

Hasta hace no mucho, las marcas, las empresas y organizaciones dedicadas a la comercialización de productos y servicios poseían una influencia muy grande sobre las decisiones y hábitos de consumo de los clientes. Era como lo de las lentejas, “esto es lo que hay, si quieres las comes y sino las dejas”. Afortunadamente, la aparición de Internet y la transformación digital han venido a revolucionar este panorama, transfiriendo parte de ese poder omnímodo de las empresas y marcas a los clientes.

 

Ahora el cliente es de nuevo el rey. Y su experiencia en los procesos de compra de nuestros productos y servicios el objetivo de la más exquisita atención por parte de las empresas. En contra de lo que la intuición pudiera sugerir, la transformación digital tiene más que ver con los clientes que con la tecnología. Se trata de poner al cliente en el centro de todo y redefinir procesos, productos y la forma de relacionarse con el cliente. En definitiva hacérselo todo más fácil y que su experiencia con nuestro producto o servicio sea excelente.

 

Para ello se utilizan las nuevas tecnologías, ya que ayudan a simplificar y hacer más grata la experiencia de compra. Desde sacar una entrada de cine o hacer una reserva de hotel a encargar una comida para llevar o efectuar una entrevista de trabajo. La gran contribución de Internet, aparte de aumentar de manera casi infinita la capacidad de búsqueda y elección de los clientes, ha sido y es cambiar nuestros hábitos de compra.

 

¿Qué implicaciones tiene la transformación digital para las empresas?

Cuando queremos hacer un viaje, buscamos destinos, vemos fotografías y videos del lugar al que queremos ir, consultamos las valoraciones de otros viajeros sobre el alojamiento, excursiones, restaurantes, incluso la amabilidad de los guías, etc. Todo ello nos ayuda a anticipar la experiencia y tomar una decisión de compra más y mejor informada. Si hoy en día algún proveedor de viajes pretendiese comercializar sus productos de otra manera, estaría abocado al fracaso.

 

Renovarse o morir, eso es la transformación digital. La palabra transformación conlleva un antes y un después. Las organizaciones que no recorran este camino les sucederá como a los dinosaurios. Porque si experiencia del cliente es mejor comprando el servicio de un competidor, no nos quepa ninguna duda que nos abandonará por aquel que se lo pone más fácil y más cómodo.

 

El cliente ha cambiado sus hábitos de consumo

Mirado objetivamente, las diferencias en características o atributos de los productos y servicios son en general pequeñas. Pero el cliente y sus comportamientos de consumo han cambiado radicalmente con la aparición de Internet y las redes sociales. El pasado es pasado y no volverá. Modelos de negocio que fueron exitosos hace 5 o 10 años no tienen garantía de seguir siéndolo en el presente y en el futuro.

 

Y si queremos tener un futuro como empresa, más vale que nos vayamos adaptando a lo que buscan los clientes. Tanto en lo referido a características de nuestro producto o servicio como en lo que tiene que ver con los procesos de contratación y atención de nuestra empresa.

 

El cliente ha cambiado, la manera en que toma sus decisiones de compra es diferente. Los canales y procesos que le satisfacen son radicalmente distintos a como eran hace tan solo unos años. Esa transformación que ha experimentado el cliente debe tener su reflejo en la transformación de nuestra empresa, si aspiramos a seguir vendiendo nuestros productos y servicios a estos renovados clientes.

 

La pelota está ahora en nuestro tejado.

 

Si quieres ampliar información o que te ayudemos en el caso de tu empresa, ponte en contacto con nosotros.

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